Zaragoza 26 de Julio 2020

 

El viernes pasado ley un artículo de la revista de Mayo de National  Geographic que sirvió de ayuda y me hizo reflexionar,  El pánico visto por la ciencia,   dónde la profesora Karestan Koenen explicaba muy bien el juego entre nuestra amígdala, (la del cerebro y no la de la garganta)  y su relación con el lóbulo prefrontal. Hablaba de las compras por pánico,  que realizamos para tener la sensación de control, cuando hay una crisis o una epidemia.

Lo que más me llego al alma, fue leer las palabras de Sydney   Combs de cómo se comportan las especies Animales cuando se trata del distanciamiento social. Cuando hay riesgo de epidemia  en una colonia de abejas, se expulsa de la colmena a las larvas infectadas, que las abejas adultas previamente han  identificado por el olor, o cuando un macho de chimpace que había contraído la polio, era expulsado del grupo, ya que es una enfermedad altamente vírica, y en este caso chimpancés que dependen mucho del sistema de la vista, como los humanos, lo expulsaban por el rechazo que les producía ver las deformidades.  Y aquí es cuando yo me pregunto, ¿ que nos está pasando a los humanos ante esta pandemia?

Compras por pánico las estamos haciendo, ejemplo papel higienico, mascarillas, geles, lejías, y todo lo que nos dicen que vamos a necesitar. Y todo ha subido de precio, y andamos como locos buscando dónde pueden ser las cosas más baratas y pensando cómo llegar a fin de mes.

Nos hablan del autoconfinamiento voluntario, pero en las noticias nos hablan de la caída del turismo, del buen momento que es para viajar, porque los precios están más asequibles y hay que potenciar la economía, y yo me pregunto, ¿tengo que bajar a mi bar favorito a ver a mis amigos, o debo quedarme en mi  casa de sesenta metros cuadrados, limpiando, haciendo pasteles, escribiendo, pintando, viendo series en Netflix? Porque de vacaciones  este año no puedo ir..

Pasteles no voy a hacer, la luz esta carísima en este país, y a estas alturas del año poner el horno en mi mini cocina es peor que una tortura.

Algo que me duele también es ver como se les echa la culpa a los migrantes, a los temporeros, que casi siempre están alojados en condiciones pésimas de salubridad, a las minorías étnicas,  y entonces reflexiono y pienso, ¿nos hemos olvidado que los españoles siempre hemos sido migrantes y no en todos los sitios nos quieren? Hemos sido conquistadores pero hemos migrado muchas veces por trabajo o deseo de aventura. Yo misma he sido migrante, y soy madre y hermana de migrante.  Me centrare en mi misma, los mayores rechazos los viví en Londres, a mis veinticinco años cuando trabajaba de Au Pair.

Por mi aspecto físico podría pasar por inglesa y entonces los ingleses me hablaban en la calle, cuando me preguntaban de donde era  y contestaba  from Spain, la conversación se terminaba, yo rápidamente decía que trabajaba, y es que en esos años italianos y españoles, nos dedicábamos a pasar estancias gratuitas en Reino Unido, viviendo de las ayudas sociales; incluso en la escuela los que trabajábamos éramos vistos como idiotas por los compañeros que vivían de las ayudas, y algunos incluso se daban de alta en dos o tres distritos y cobraban 3 veces las ayudas. Decir también que la ayuda era superior  a mi sueldo semanal.

El gesto que más me dolió es cuando después de llevar una conversación de varios minutos con una anciana que llevaba andador, al preguntarme de donde era, escupió directamente al suelo, le dije lo del trabajo, pero le dio igual, y se marcho. Lo positivo de Londres fue la familia para la que trabaje, de los que aprendí muchísimo y a los que siempre llevaré en mi corazón.

Cuando fui migrante en Alemania la experiencia fue otra, porque allí de momento se nos quiere bastante, pasé seis años de mi vida y allí nacieron mis dos hijos. Pero en seis años pasan muchas cosas y no todas buenas.

 

Quiero recordar a mi generación anterior, la que migro huyendo de falta de oportunidades y de trabajo en nuestro país,  eso si se les daba de alta y tenían que tener trabajo antes de llegar. Pero también vivieron en barracones de madera, hombres en un lado y mujeres en otro,  y los matrimonios se encontraban los domingos en el bosque para poder estar juntos.  Y recordar también como salieron a la calle cuando empezaban a perder sus derechos, como se manifestaban, porque llegaba mano de obra más barata, llegaba la mano de obra turca, y los españoles sobraban.

Con todo esto voy a llegar al tema de los derechos,  hay cuatro generaciones y encontrareis información en internet, pero destacaré , carta de  derechos humanos universales de 1948 (DUDH) ,derechos que la población ha ganado con su lucha, y que se siguen incumpliendo a nivel mundial, esta sobre el papel, todos sabemos que la elaboro la ONU, y la carta es preciosa,  perooooo, se siguen incumpliendo. Nombrare también la carta de derecho a la educación universal, dónde sobre todo se reivindica el derecho de las mujeres a la educación y el derecho a que cada ser humano pueda estudiar lo que decida y se le apoye en ello, con becas, escuelas, universidades, se sigue incumpliendo a nivel mundial. La carta de derechos de las personas con discapacidad, se sigue incumpliendo. Todas estas cartas están ratificadas por varios países, y elaboran sus leyes para que se cumplan, pero se incumplen y los gobiernos lo permiten y además manipulan el pensamiento de los ciudadanos para que haya siempre enfrentamientos.

Una carta que me encanta, es la Carta de la Tierra, esta solo es una declaración internacional de intenciones para cuidar el planeta y al ser humano y en su redacción entre otros autores, participo Federico Mayor Zaragoza,  Mercedes Sosa, Mijail Sergeievich Gorbachov  . Todo ciudadano puede unirse a esta inciativa, y yo recomiendo su lectura porque es un canto a la esperanza.

Hablare de los derechos de cuarta generación, los que tienen que ver con las famosas TICS,TACS,TEPS ¿Ahhhh,  que solo hemos oído hablar de las TICS? .

Según Dolors Reig experta en el estudio de las redes sociales ha planteado que estas tienen tres niveles de uso: TIC (Tecnologias de la información y las comunicaciones), TAC (Tecnologías del aprendizaje y el conocimiento) y TEP (Tecnologías del empoderamiento y la participación).

Y me surge una pregunta, las TICS han venido para quedarse, ¿pero a que nivel?.

La respuesta nos la puede dar nuestro querido ciudadano del mundo,  Manuel Castells, nacido en Hellin, Ministro de Universidades desde Enero de 2020,  Premio Holberg en 2012,  y despedido de  Universidad francesa dónde trabajaba por las protestas estudiantiles de mayo del 68,  abogado, sociólogo, economista, alguien del que he leído parte de su extensa obra y que merece todos mis respetos.

De momento esta pandemia ha hecho que casi todos las utilicemos de forma más asidua que antes, pero, ¿Es correcto sustituir la visita médica, por una llamada o una video llamada? ¿No es, disminuir el contacto social con nuestros médicos? ¿Pueden acceder las personas con diversidad funcional a su uso, o les hace más dependientes?

¿Dónde quedan los mayores de la tercera y cuarta edad? ¿Que uso pueden hacer de estas tecnologías? Porque estamos en España y no en Japón. Luchamos por una sanidad pública de calidad y universal, es un derecho humano publicado y ratificado.

A lo largo de nuestra vida, todos podemos ser migrantes, es la historia de la humanidad, movernos, buscando unas mejores condiciones de vida, porque nos expulsan de nuestros países, ciudades o pueblos, porque nos atraen otras culturas, o movidos por nuestra ansia de conquistar y hacernos más ricos.

Mi última experiencia como migrante de corta duración, fueron solo seis semanas a Colombia, conocí cuatro ciudades, trabajé para una empresa Alemana de formación.  Dimos un curso de formación para los profesores del SENA, que es la institución pública que gestiona toda la Formación Profesional,  el curso se basaba en nuevas metodologías didácticas.  Cuando un colombiano o colombiana,  consigue formar parte del alumnado en esta institución, sabe que si se esfuerza, ha salvado a toda la familia de la pobreza. Los mejores optan a puestos de maestros de talleres y van ascendiendo a lo largo de su vida profesional. Por supuesto también hay exámenes para acceder directamente de profesor, o supervisor, pedagogo, etc.

Conocí un país maravilloso, lleno de gente encantadora y de una pobreza profunda. Las zonas de la ciudad se dividen en distritos, del uno al siete, siendo el uno el más castigado y por debajo del uno está el 0, los que no existen para nadie, exceptuando para las ONGS, coincidí en los hoteles con españoles de todo tipo, del mundo empreasrial y del cuarto sector, es decir ONGS.

Lo curioso es que cuando pagas con tarjeta te preguntan en cuantas cuotas quieres dividir las compras, una cena puedes dividirla hasta en 12 cuotas. Los centros comerciales están llenos de tiendas maravillosas, calzado precioso hecho en el país,  y puedes encontrar todas las marcas. Lo que me llamo la atención es que en los restaurantes, aunque estuviesen llenos, había un gran silencio, todo el mundo hablaba en un tono muy bajo.

Y tuve la sensación de que los españoles seguíamos conquistando un país desordenado y con grandes vacios legales, de una belleza y riqueza incalculable. Han pasado de esto cinco años, sigo en contacto con los que fueron mis alumnos, y eso si, a mi vuelta salde mi deuda con hacienda que me dio un buen mordisco, sabiendo que como autónoma quizá no volviese al año siguiente a trabajar.

Creo que la mayoría de los ciudadanos, queremos a pesar de esta pandemia seguir viviendo en paz, una paz positiva, no solo queremos que haya ausencia de violencia, queremos gestos que nos hagan confraternizar, poder movernos con las medidas que nos marcan los gobiernos, pero dejar de experimentar tantas contradicciones. Queremos criar a nuestros hijos sin la preocupación de que no tenemos dinero para darles de comer de una forma sana, queremos educarlos para un mundo mejor, necesitamos sentir esperanza y a la vez mantener fuerzas para seguir cuidando nuestro  planeta, nuestra tierra.

Estamos cansados de que se nos mienta y manipule. Estamos en nuestro derecho, porque hablamos de derechos humanos, de la carta, de la ONU  y hablamos también de nuestra Constitución, y los derechos que ella recoge. Por ello señoras y señores que ostentan puestos de poder, les invito a que reflexionen conmigo, si realmente lo estamos haciendo bien.